lunes, 12 de marzo de 2012

Campora: "él" y "la"


Ayer “la” Cámpora homenajeó al Cámpora original, Héctor. Hace treinta y nueve años la fórmula del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) Cámpora-Solano Lima ganaba con casi el 50 % de los votos la elección presidencial.
Era el fin formal de la dictadura de 1966 que se había autodenominado pomposamente Revolución Argentina y soñado con un extenso período de gobierno. Era también el fruto del Gran Acuerdo Nacional entre todas las fracciones de la burguesía (incluido el peronismo). Por eso el triunfo electoral ¡del peronismo! fue saludado entre otros por la UIA y la Bolsa de Cereales.
Los aniversarios convocan. El “relato” se organiza. Junto a Héctor Cámpora, “la Cámpora” y el Movimiento Evita homenajearon también al gobernador de Córdoba de ese momento, Ricardo Obregón Cano y al de Buenos Aires, Oscar Bidegain. Los nombres funcionan como ejemplos y los actuales dirigentes llaman a la unidad para “defender el proyecto”.
Siendo éste un blog de historia abandonaremos por un momento el presente y la discusión del ”proyecto” e intentaremos una serie de reflexiones acerca de un pasado mitificado:
1.- La imposición del nombre “Cámpora” a una agrupación política con vocación de futuro no puede ser más desafortunado. Héctor Cámpora “gobernó” o por lo menos ocupó el “sillón de Rivadavia” sólo cuarenta y cinco días.
2.- Durante ese mes y medio el camporismo intentó imponer un “pacto social”, es decir congelar los salarios en el inicio  de un proceso inflacionario anulando las paritarias (continuación de la política de la dictadura militar saliente). El acuerdo fue firmado por el dirigente empresarial Gelbard, el propio Cámpora y el dirigente de la CGT Rucci.
3.- Cámpora era visto y nunca logró ser otra cosa que un títere. Sin autoridad formal, Perón marcó  la cancha al nuevo gobierno. Antes de que éste asumiera destituyó al dirigente de la JP, Rodolfo Galimberti y en un discurso el 1ro de mayo anunció que no se debían esperar leyes sociales importantes del gobierno de Cámpora.
4.- La impotencia del gobierno se verificaría en forma trágica el 20 de junio con el regreso de Perón al país y la masacre de Ezeiza. La alianza burocracia sindical-lopezrreguismo asesinó a unas doscientas personas. No hubo ninguna investigación pero Perón acusó a Cámpora de “desgobierno”
5.- Poco después sucedió el obvio desenlace: Cámpora fue removido con la anuencia del propio Perón. Similar situación sufrieron los también homenajeados hoy Bidegain (enero 1974) y Obregón Cano (febrero 1974). El primero fue obligado a renunciar y el segundo destituido por un golpe policial (el Navarrazo), ambos sucesos en vida y gobierno de Perón. Ninguno de ellos se resistió ni enfrentó a Perón.
Los “camporistas” de ese momento siguieron defendiendo fervientemente ese “proyecto” durante, al menos,  un año más. Eso, entre los asesinatos que diezmaban las filas de militantes y activistas.

El recuerdo de Cámpora, Bidegain y Obregón Cano, entre otros, no puede ser hecho al margen de un balance sin ficciones.

sábado, 5 de noviembre de 2011

¡Dale, sacanos una foto a los cuatro!



Es que hay que aprovechar que estamos todos. Y a la del medio, Sharan Burrow, (australiana, presidenta de la Confederación Sindical Internacional) no la vemos seguido.

Los demás son de por aquí. En una punta, sonriente, está Hugo Yasky, sindicalista docente actualmente al frente de la CTA. Los docentes tenemos más de 600 compañeros desaparecidos.  Los obreros de la construcción, más de 100. Justamente el robusto del medio es Gerardo Martínez,  secretario de la UOCRA (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina). Hace poco se desclasificaron documentos que prueban que fue empleado del servicio de inteligencia militar (¿?, que quieren, se dice así) en el Batallón 601 durante la última dictadura militar.
Un “servicio”, un buchón, un impune.
Dando vuelta la página del diario se ve que sigue en la misma, cambian los jefes pero continúa haciendo su trabajo:


Y si ponen “patota uocra” en google van a ver que también se dedicaron a “fajar” docentes y estatales en Santa Cruz.
¿Quieren que les diga lo que pienso? Mejor recuerden la foto.

lunes, 10 de octubre de 2011

Los lunes y Edward Thompson


La lectura de diarios puede arrojar resultados inesperados. Hoy, lunes 10, uno puede enterarse de que en la Universidad Eastern Connecticut hay gente que trata de correlacionar por ejemplo, ¡la muerte de las abuelas y los exámenes! Y, sí. Entre que hay plata y no se les ocurre otra cosa, el profesor Michael Adams se la pasó 20 años analizando excusas de estudiantes para no presentarse a exámenes. Su conclusión: que las abuelas de los alumnos están más propensas a morirse cuando los nietos dan examen que en otro momento. Agrega un detalle: la excusa se usa más para “abuelas” que para “abuelos”. Ahí me animo a hipotetizar yo: los que han llegado a la edad universitaria tienen más chances de tener “abuelas” vivas a quien matar que “abuelos” debido a la esperanza de vida diferente según  el sexo.
Como ni Adams se toma en serio su investigación termina recomendando inscribir en las universidades “sólo alumnos huérfanos”. ¿Otras opciones para las abuelas? Lean “De la comida casera”, de Roberto Fontanarrosa, la acabo de postear en tardedelectura.blogspot.com.
Pero vayamos al “tema del día” de Clarín de hoy (lo de las abuelas era una columnita en la página 14). Como acá tampoco hay noticias… el domingo no hubo fútbol (ganó River pero la primera B no cuenta)…en Europa dicen que se salvan…la maratón la gana un keniata…Clarín publica una sesuda investigación según la cual el lunes es el día que más sufre la gente. El 72 % de los encuestados afirmó que es el día que menos ganas tiene de trabajar.
¿Y qué esperaban? Lo único que se me ocurre es que los encuestadores no trabajaron nunca. Por lo menos no de lunes a viernes (o a sábado). La melancolía del domingo a la tarde es un tema ya clásico en la literatura.
Pero aparte no leyeron a Edward Thompson:
"Hemos visto que incluso antes de la aparición del telar mecánico, a los tejedores de lana les disgustaban las fábricas con telares manuales. En primer lugar, se resentían por la disciplina: la campana o la sirena de la fábrica; el cronometraje que hacía caso omiso de la mala salud, la organización doméstica o la elección de ocupaciones más variadas […] En la “época dorada” una queja frecuente de los patrones había sido que los tejedores celebraban “San Lunes” –y algunas veces hacían fiesta los martes- acabando el trabajo los viernes y los sábados por la noche. Según la tradición, los primeros días de la semana el telar iba al ritmo lento de “tiempo de sobra, tiempo de sobra”. Pero hacia el fin de semana el telar repiqueteaba, “Queda un día, queda un día”."
Hace rato que no doy a E.Thompson para leer, mucho Hobsbawm, algún Anderson pero nada de Thompson. En el 2012 lo voy a remediar. 

lunes, 3 de octubre de 2011

Regalos, paro y movilización


La semana pasada el gobierno de la Ciudad me regaló dos libros, eso sí repitió el regalo en –hasta ahora- tres de los colegios en los que trabajo, es decir ya llevo 6, tres de cada uno.
El primero es una edición facsimilar de Sarmiento, Educación Común en el Estado de Buenos Aires,  útil para conocer de primera mano cómo pensaba la educación el tipo que la armó en la Argentina hace más de cien años. Útil también para los profesores de Lengua que quieran mostrar cómo cambiaron las reglas ortográficas en este período (i por y, j por g, etc).

El segundo es el Estatuto del Docente. La ley que rige nuestra actividad en el país. Un estatuto que contiene buena parte de los derechos de los docentes como trabajadores. Un estatuto que costó conseguir: mi vieja, que participó en esa lucha en 1957/1958 me contaba que debieron recurrir a métodos que luego olvidamos y que eran ( y son todavía) impensables para un gremio “educado”: huelgas con piquetes de maestros en las puertas de las escuelas, nada de “el que quiere trabaja”, “la huelga es una decisión personal” o cosas por el estilo. Si decidimos no trabajar, no entra nadie.

No debería quejarme del regalo, pero…todavía no sé si es una burla, una provocación o una combinación de inoportunismo. Sucede que el gobierno acaba de mandar a la Legislatura un proyecto ¡que anula una de las conquistas fundamentales del Estatuto! No debería asombrarnos: de Onganía para acá (incluyendo a Menem y De la Rúa) los sucesivos gobiernos han intentado anular, derogar, cercenar, mutilar, modificar (y cuanto verbo indique restricción) el Estatuto.
Esta vez avanzan sobre las Juntas de Clasificación y Disciplina, órganos colegiados docentes electos por voto de los mismos que se ocupan de la clasificación, titularización, ascensos y sumarios docentes. La eliminación de las Juntas dejaría en manos del gobierno de turno todos estos temas.
Tampoco es para el asombro: el gobierno está reglamentando también la formación de los centros de estudiantes: cuándo pueden hacer las elecciones, cuántos representantes deben tener, cómo deben relacionarse con las autoridades, etc.
Mañana habrá paro, todos los sindicatos lo han convocado. Pero así cómo uno no debe pensar que los derechos  que consiguió una vez ya están para siempre, tampoco puede confiarse de los aliados ocasionales. La eliminación de las Juntas cercena derechos pero también prebendas para aquellos que quieran aprovecharlas. La cooptación del estado es permanente (todos los miembros electos de Junta cobran por su trabajo un plus salarial), más allá del gobierno que esté. Hoy todos nos sentimos afectados, pero unos por unas cosas y otros por otras. 
Mañana marcharemos juntos con miembros de sindicatos que siguen siendo funcionarios del gobierno de Macri (Roberto Angrisani, de UDA, redactor del memorándum que judicializaba las tomas estudiantiles, p.ej) o representantes del gobierno nacional (Tito Nenna, legislador porteño) que reprimió la protesta de los docentes de Santa Cruz con carros hidrantes.
Mañana haremos paro y nos movilizaremos. 
Mañana y pasado y pasado deberemos tener en claro con quiénes contamos. 

sábado, 24 de septiembre de 2011


Leí a Saccomano por primera vez en las páginas de D’Artagnan cuando escribía Sam Malone, un detective con guiños hacia el policial negro. Después el nombre de su personaje (y su propia estampa con algo de caricatura) lo usó Trillo para que Altuna dibujara al amigo del Loco Chávez (Trillo era el modelo para el Loco).
Pero eso es historia antigua. Saccomano abandonó la historieta (después de hacer con Mandrafina, El condenado, una joya a leer también) y se dedicó a escribir denserio.
El 21, después del sol, empecé a leer su último libro, Un maestro, la historia de su compañero de colimba el Nano Balbo. El propio Saccomano cuenta así dónde y cuándo comenzó todo:  
Al salir de la colimba el Nano y yo, como tantos pibes que habíamos compartido aquel año y medio de confinamiento en un cuartel en la Patagonia, nos perdimos. En los años de la dic­tadura alguien me comentó que el Nano estaba desaparecido. Y eso creí. Que estaba desaparecido.
Hace tres años, en invierno, en una feria del libro de San Martín de los Andes, se me acercó un maestro.”Te manda salu­dos el Nano Balbo”, me dijo. Me sorprendí.”Santiago Balbo”, dije.”Orlando”, me corrigió.”El Nano”, dijo.”Al menos para nosotros es el Nano”.”Está vivo”, atiné a decir. Le pedí su telé­fono.”Te lo doy”, me dijo,”pero no vas a poder hablar: está sordo. Quedó sordo de la tortura”, me contó. “Mejor ponele un mail.”
El libro en cuestión arranca de esta manera con la voz del Nano:
“Cuando se acercaron las elecciones con mi padre salimos a cazar. Cazábamos por deporte y también para comer, por­que yo las liebres las vendía. Tenía catorce años y me había comprado una carabina de precisión para no perder balas. Mi padre me dijo: «Mirá, me vas a acompañar de caza para la campaña electoral». A mí me pareció raro eso. «Ya te voy a explicar», me dijo. Nos metimos en una estancia y pedimos permiso para que nos asignaran un campo. Nos mandaron donde no había hacienda para no pegarle un tiro a una vaca. Íbamos a cazar. Pero no cazábamos nada. Mi padre se colgaba la escopeta en la espalda y caminaba. « ¿Por qué no tirás?», le preguntaba. «Ya vas a ver.» A la tardecita nos fuimos a la matera donde estaba toda la peonada y mi padre empezó a hablar. « ¿Van a votar como el patrón?», preguntaba. Así hici­mos campaña política en el corazón de las estancias. Al prin­cipio los paisanos nos miraban. Después prestaban atención.”

Y cuando un libro empieza así, me dan ganas de seguir. Se los recomiendo

jueves, 22 de septiembre de 2011

No se perdieron nada


Alguno ve el título del panel y tal vez se engancha. Eso de mejorar la educación en la Argentina esta bueno, y si está en la agenda presidencial, ¡mejor todavía!

Pero me adelanto a garantirles que no se perdieron nada si no se costearon hasta la Di Tella. En el panel iban a estar (yo tampoco fui, por eso el “iban a estar”) Axel Rivas, Juan Llach y el Mariano Narodowski .

Al último lo conocen todos, su triste gestión como ministro de la ciudad terminó con un procesamiento por contratar ¡¡espías!!En el medio fue y vino con las becas, sacó una revistita berreta que desapareció cuando se fue y nos regaló a los docentes maletines y reglitas con logo promocional

Axel Rivas pertenece al Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la equidad y el crecimiento), una de las tantas organizaciones no gubernamentales de la derecha argentina fundada en el año 2000.

Llach tiene una foja de servicios más larga y distinguida: hombre de confianza de la iglesia, en las últimas páginas de su “prontuario” figura que fue miembro del gabinete de Domingo Cavallo en plena etapa menemista y luego acompañó a De la Rúa como ministro de Educación.

Qué tienen en común Rivas y Llach? Ambos son fervientes defensores de las escuelas voucher o autogestionadas como las llamaron los Rodríguez Saa en San Luis, un sistema “importado” de los EEUU que básicamente consiste en que el estado transfiere recursos a la comunidad y ésta los gestiona. El monto de los recursos varía de acuerdo a pautas prefijadas (matrícula, % de aprobados p.ej) y las “escuelas/empresas” se manejan contratando personal autónomamente (es decir en forma flexibilizada y precarizada).

¿Alguien piensa que es posible mejorar la educación siguiendo sus consejos?

domingo, 11 de septiembre de 2011